Los grupos que están al frente de los partidos políticos han descuidado a la verdadera militancia, y por tal razón se ven en la necesidad de rentar durante campaña a seguidores y simpatizantes.
Para el presidente del Colegio de Politólogos y Administradores Públicos de León, Alejandro Ramírez Elizarrarás, este fenómeno sucede en cada una de las fuerzas políticas de México.
“No hay ninguno que se salve: PRI, PAN, PRD todos han descuidado a las bases, no hay capacitación ni se convoca a los militantes para la toma de decisiones, pero a la postre es contar con instituciones sin identidad.
“En general cuando se encuentran en elecciones voltean a las bases; el resto del tiempo las descuidan, esto es en detrimento de la conciencia política”.
Aclaró que los organismos electorales destinan dinero para la formación de una cultura cívica en torno a los procesos políticos.
“Las prerrogativas son para fomentar la participación ciudadana, la cultura política, pero vemos que eso no se lleva a cabo; hablando del PAN hay muchas limitantes para que la población se pueda adherir; en el PRI se adhieren, pero no hay programas de formación de militantes; y el PRD está peor: no tiene nada al respecto”.
Ramírez Elizarrarás declaró que por tal motivo en el proceso de las elecciones la militancia queda a un costado porque en realidad hay peleas entre grupos de poder.
“Muchos partidos entonces caen en lo que conocen como ‘aceitar la maquinaria’ y se compra a la gente con despensas, y algunas de estas dádivas se aprovechan de las lagunas legales existentes y no se tipifican como delito, pero es una manga ancha que tienen los partidos para poder operar”, señaló.
kAcusa ‘clientelismo’
Franz Espejel, quien fuera secretario estatal del PAN a mediados de los años 80, señaló que lo que hacen los partidos políticos ahora se llama clientelismo.
“La gente está desencantada por el ejercicio político, ahora lo único que buscan los grupos en el poder es conservar ese poder, aún a costa de la ideología del partido.
“En lugar de haber ideología hay intereses; en lugar de mística hay clientelismo y la mayor parte de eso es obligado por las necesidades: ya no hay calidad moral para hablar de democracia”, señaló.
Analizando la historia del PAN en León, dijo Espejel Muñoz, la debacle del partido como institución pudo haber iniciado cuando comenzaron a recibir el subsidio del Gobierno para apoyo a las campañas.
“Yo cuando entré en 1982 todo salía de la bolsa de nosotros: renta, luz, papelería, impresos, la mayor parte de los militantes en ese momento eran gente humilde y gente mayor, era muy escaso lo que aportaban para la manutención del partido”, dijo.
Recordó que cuando fue candidato a la diputación federal él mismo pintaba bardas, tocaba puertas, preparaba el engrudo para colocar la propaganda.
“Pero nunca le pagué a nadie para que fuera a aplaudirme, ni tampoco ninguno de los candidatos de ese entonces a los que nos motivaba la ideología del PAN”.
Sin embargo, expresó que a partir de 1987 el partido se transformó a un neopanismo ocupado por un grupo que sólo buscaba el poder: El Yunque.
kVe un PRI muerto
Por su parte, Rafael Rangel, militante priísta desde hace más de 40 años, explicó que la identidad de su partido quedó perdida cuando el PAN llegó al poder.
“¿Por qué nunca lo defendieron? ¿Por qué se aceptó así nada más porque sí? ¿Dónde quedó la identidad con los colores, con la ideología? Ni siquiera fueron capaces de defender al edificio que les dieron, y ahora vemos campañas de puras agresiones y tiene que comprar a personas para que les aplaudan, para que les griten; pero eso no es militancia ni simpatizantes: esos son puros paleros”.
Declaró que los propios militantes son los que tiene que decir qué está pasando y qué están haciendo ellos como integrantes de un partido.
“Yo entré al partido en base a sus plataformas, a su ideología, por eso me afilié al Revolucionario Institucional; pero el PRI ya no tiene esa esencia porque el Partido está secuestrado, se acabó esa mística.
“Está ejerciendo una forma de arribistas, y muchas veces yo he visto que hay sumisión y se entrega a los designios del Gobernador y aquí en León no hay esa oposición. ¿Dónde está ese amor al partido?”, cuestionó.
Señaló que a pesar de que nunca ha intentado buscar algún cargo dentro del PRI, siente los colores del Revolucionario Institucional.
“Siempre lo he sentido como mío y he sufrido en las derrotas y he cantado las victorias; ahora yo veo que muchos llevan las camisas del PRI y luego se la quitan, o van con los candidatos nomás para recibir un dinero, unas paletas, una gorra”.
k‘¿Cuál izquierda?’
Cristóbal Garduño militó en el PRD y contó que a él junto con otros perredistas les tocó salir a las calles en marchas y defender las ideologías del partido: “contra mochos y de derecha”.
“Ahora cuál izquierda, ya no hay marchas, ya no hay defensa del voto, sino que los partidos fueron secuestrados por grupos que sólo buscan el provecho personal”, lamentó.
Comentó que la compra de voluntades es sólo un reflejo de la crisis que viven los partidos.
“El fondo real, el que existe, es que han convertido los poderes fácticos de cada localidad a las instituciones del partido en franquicias al servicio de sus propios intereses disfrazadas de participación democrática, en meras pasarelas trianuales por las que se exhiban a los candidatos supuestamente electos para representar al pueblo.
“En la verdad, a la hora en que se sienten en el cargo electo no se tarda mucho tiempo en comprobar que lo único que hacen es representar legitimar, defender o imponer en algunos casos los intereses económicos de grupos vinculados a la plutocracia”, dijo.