La gente que habita este barrio venera al Niño de los Atribulados, cuya capilla tiene más de 100 años de existencia, aquí la gente llega cuando los problemas son difíciles.
Junto al Niño de los Atribulados existe otra pequeña capilla dedicada a la Virgen de Santa Cecilia y al Sagrado Corazón de Jesús, la capilla está cerrada la mayor parte del día para evitar robos.
La gente que habita en este barrio coincide en señalar que aquí todo se observa igual que hace muchos años, poco o nada ha cambiado, aquí el tiempo se detuvo.
Algunos vecinos refieren que éste fue uno de los primeros con servicio de alumbrado público, aunque las primeras lámparas fueron retiradas porque como estaban a baja altura, fueron dañadas.
Ahora las lámparas del alumbrado público se encuentran en postes de concreto.
Estos son algunos de los pocos detalles arquitectónicos que han cambiado.